Lectura en español: Historia de Billy el Niño
El pistolero eterno del Salvaje Oeste
Henry McCarty, inmortalizado en la historia como Billy «El Niño» (Billy the Kid), es una de las figuras más legendarias y mitificadas del Viejo Oeste americano. Su vida, corta pero frenética, personifica la violencia, la ilegalidad y la falta de control que reinaban en la frontera estadounidense a finales del siglo XIX. Lejos de la imagen de asesino despiadado que la prensa de la época intentó retratar, la realidad de Billy se asemeja más a la de un joven huérfano atrapado en las redes de una guerra de facciones.
Su notoriedad se disparó durante la Guerra del Condado de Lincoln (1878) en Nuevo México, un sangriento conflicto territorial y comercial entre dos bandos de ganaderos y comerciantes. Billy se unió a los «Reguladores», un grupo de ciudadanos armados que buscaban vengar el asesinato de su patrón, el terrateniente John Tunstall. A partir de ese momento, su destreza con el revólver y su asombrosa capacidad para escapar de la justicia lo convirtieron en un forajido de renombre, acumulando una leyenda que afirmaba que había matado a un hombre por cada año de su vida.
Su final llegó en 1881, cuando el sheriff Pat Garrett lo emboscó y lo mató a tiros en la oscuridad de una habitación en Fort Sumner, Nuevo México, teniendo el joven forajido apenas veintiún años de edad.
Mitos y curiosidades
La construcción del mito de Billy «El Niño» está llena de equívocos históricos fascinantes que la cultura pop ha arrastrado durante décadas.
Durante casi un siglo se creyó popularmente que era zurdo debido a una famosa fotografía de la época en la que aparecía con su rifle y su cartuchera en el lado izquierdo; sin embargo, en los años ochenta se descubrió que la imagen era en realidad un ferrotipo invertido, revelando que Billy era tan diestro como la mayoría.
Una curiosidad de gran relevancia actual es que las pocas pertenencias físicas auténticas que se conservan de él han alcanzado un valor astronómico: el arma con la que Garrett le quitó la vida se subastó por más de seis millones de dólares, y una de las únicas fotografías verificadas de Billy fue adquirida por más de dos millones, demostrando que la fascinación por el joven pistolero sigue siendo un negocio multimillonario y un imán para la imaginación colectiva.
